domingo, 2 de marzo de 2014

Pasatiempos.

Las personas desde pequeñas son llamadas y buscadas para que hagan lo que han de hacer. Lo tienen claro de pequeños, lo tienen claro desde niños, lo quieren y anhelan, lo practican. Son muy pocos los que logran ser y hacer eso, eso a lo que están llamados.
De pequeños muchos son artistas y pintan, a otros les gusta la matemática y son los primeros en salir al recreo, otros leen hasta el punto de necesitar unas gafas a muy temprana edad, otros son tramposos (esos son los que por lo general escuchan su llamado), otros son líderes, otros son otros.
Si tienes un pasatiempo, la verdad no deberías descuidarlo.

Dividamos la palabra PASATIEMPO en dos, pasa-tiempo.
Tu vida es tiempo, el tiempo pasa (y rápido). En tu vida no tienes que hacer más que encontrar la mejor manera de pasar el tiempo.
Honestamente me gusta decirle a la gente que debe hacer, más no que debe ser. Yo los aconsejo (ahora), diciéndoles que deben hacer (es su decisión hacerlo o no) y partiendo de si lo hacen o no, ellos sabrán que camino seguir.
Todo esto es como ofrecerle un plato de comida a un mendigo, tendrás tres posibles respuestas.
Caso 1 "Qué rico estuvo, quiero más"
Caso 2 "Yo quiero dinero, no comida"
Caso 3 "Gracias por la comida, la verdad no me gustó, sigo comiendo lo mío".

Si pasas el tiempo, haciendo algo que no es tu pasatiempo, no te aseguro que seas infeliz o que lo serás, pero es lo más probable; lo digo como una persona que estudió tres carreras las cuales nunca fueron mi pasatiempo. Tuve que pasar por esto antes de volver a lo básico, al dibujo, el cine y la lectura para darme cuenta que lo que amo hacer en mi vida, son mis pasatiempos de pequeño.



domingo, 23 de febrero de 2014

ADENTRO DE

Si el marco de tus ventanas está empolvado quiere decir que eres prisionero de tu propia casa, si no te asomas aunque sea a ofender la sociedad y a escupir en su cara, la sociedad te está consumiendo y está escupiendo en la tuya, está burlándose de tu rutina, apreciando como no la aprecias, está disfrutando saber que no eres más que otro individuo que fue absorbido en la distopía, esta asquerosa distopía nombrada sociedad. 

sábado, 22 de febrero de 2014

HOGAR

Todos los niños deberían tener una casa del árbol, o al menos un árbol en casa.

VISIONES

¡Les aseguro que lo vi pasar dos veces! ¡Estaba afuera! se había caído al piso y estaba riéndose y mirando a mi pequeña hermana que salía junto a él. Volteé la mirada un segundo lo sé, me distraje y sé que no fue mucho, por eso me sorprendió que al volver mi vista al pasillo él estuviera caminando otra vez hacia afuera con paso despreocupado. Les aseguro que no estoy loco (creo), lo que puedo jurarles es que soy bastante distraído. Cuando intento dibujar soy bastante distraído, los únicos momentos en los que no, son cuando dibujo… ¿Dije dibujo no? Qué pena, cuando escribo, cuando escribo no me distraigo, no tanto. 

Cuando escribo me distraen y para mi honda decepción me dejo distraer, dejo que otros se lleven mi atención y me alejo de lo importante, no quiero decir que ustedes no importen, solo que en mi vida hay un orden que tengo que seguir, una jerarquía de importancia en la cual, la escritura está en la cima cuando me invade, por eso no sé si el pequeño bodoque pasó frente a mí dos veces con toda naturalidad y no fue nada sobrenatural o le presté más atención a él que a mi lectura inspirada por mí (porque realmente me fascina leer lo que escribo).

Debo decir que me admiro bastante, no me creo mejor que nadie y odio competir, pero soy un escritor y un artista más, con algunas brillanteces que me llenan el alma y el rato, entonces ¿Por qué no admirarme si soy un artista más? La gente me toma por arrogante, yo los tomo por... Personas con carencia de genialidad. 
En todo caso, les juro que lo vi pasar dos veces, ¡lo juro!

CUERPOS.

¿Y si no hubiéramos nacido en un cuerpo? No puedo dar sugerencias de lo que podríamos haber sido, pero hubiera sido algo hermoso nacer en algo que no llorara, que no pataleara o se enojara, en algo que no sufriera o fuera víctima del dolor, en algo que no frunciera el ceño, en algo que no sudara o riera, en algo que no envejeciera, el cuerpo es una cárcel de sentimientos y emociones, el cuerpo es la mejor y peor prisión para el amor. Ojalá hubiéramos sido algo que no sintiera frío, calor, sed… 

Un cuerpo es responsabilidad, una innecesaria que no pedimos, vinimos para pasar necesidades, necesidades en un cuerpo, o vinimos para pasar vergüenzas en cuerpos que no queremos o amamos, sería más fácil desde el útero decidir lo que algún día, afuera, podríamos ser, entender el mundo antes de venir a él, saber que si nos depara solo sufrimiento y temor, no saldríamos nunca. Ahí adentro quedaríamos todos como parásitos, absorbiendo todo el amor posible de aquél único ser que nos lo puede dar, la mujer. No es egoísmo, es amor, ella sufre y ama, yo amo y sufro. 
El cuerpo es sufrimiento, necesitamos de cuerpos para no sentirnos solos, y no queremos a nuestro lado cuerpos para sentirnos solos. Y si hubiéramos sido algo diferente a un cuerpo, ¿Qué seríamos? No me da hasta allá la imaginación pero tampoco me quiero conformar con la idea única de lo que somos, porque el amor no está en un cuerpo. Hay gente que juzga el amor por el cuerpo, algunos dicen, ¡Vaya cuerpo de esa guitarra! Y otros dicen, “el cuerpo es muy importante porque de lo contrario, no sonaría bien”, ¿Sonar bien? ¿Sonar bien para quién? Toco un cuerpo para los demás, ¿Eso es lo que hago? Eso es lo que me obligan y enseñan que debo hacer desde que nací, complacer el cuerpo de los demás, o complacer con mi cuerpo a los demás. 
El cuerpo es la cárcel más patética que existe y al mismo tiempo es el más hermoso regalo que se nos ha atribuido; no tengo idea ni espero respuestas de quién nos hizo tan tremendo regalo, la cárcel más incómoda en la cual el único prisionero que tenemos dentro se llama amor y que la verdad no queremos compartir porque lo encerramos en un cuerpo. El amor ama el cuerpo, no ama más porque no sabe amar. Yo estoy hablando de una verdad que no es para todos verdad, para mí no es verdad el amor al cuerpo. El amor al amor, al ser, a lo eterno y único con sentido.

Al morir el amor se vuelve receloso, extraña el cuerpo que se fue y ama su ser, solo ahí ama su ser y de todas maneras ama de la manera egoísta cerrando las puertas al amor dentro de cuerpos ajenos, el amor no es egoísta; entonces al morir amamos menos, al morir extrañamos y no amamos. Solo es capaz de amar el amor cuando al irse el cuerpo, el amor se alegra y dice, salió de su cárcel y su amor está ahora con nosotros, su amor es tan libre como el mío, el mío es libre ahora. No soy esclavo de un cuerpo o no soy esclavo de una cárcel, vivo en esta cárcel siendo libre, amo libre.  Por eso agradezco al cuerpo, a la cárcel en la que habitan muchos, en la que yo habito pero a la cual no pertenezco. Es mi lugar más no mi hogar. Y la única manera de saber que somos libres es haber nacido siendo presos. Por eso pregunto de nuevo, ¿Si no hubiéramos sido un cuerpo, qué seríamos?